Cuando hablamos de la autoestima, estamos hablando de uno de los pilares de la construcción de la personalidad moderna, apoyada totalmente por la psicología y por la educación como una de las herramientas necesarias para que los jóvenes puedan crecer e ir por el buen camino sin desvíos hacia el éxito profesional.

autoestima-foto

La autoestima es, para muchos, la gasolina de los motores de nuestra motivación, que se encienden cuando nos encontramos con un obstáculo que se interpone entre nosotros y nuestra meta. Por ello, los educadores comienzan a darnos desde tierna edad clases de autoestima, con lo cual aprendemos a querernos por lo que somos y a aceptar a los demás como parte de nuestra vida. En sí, con todo esto, la autoestima nos sirve para que lleguemos a nuestra meta: el éxito.

Hasta ahora, todo bien…

No me atrevería a decir que la construcción de la autoestima es algo erróneo, ya que sería impropio decirlo. Sin embargo, como toda teoría social, nada es perfecto ni definitivo.

El problema de la autoestima es que su relación con el éxito viene después de haberlo logrado. Con todas estas armas, hemos llegado a tener lo que nosotros queremos: ingresar a la universidad, entregar un buen trabajo, tener a la pareja de nuestros sueños, en fin.

Luego de haberlo logrado a punta de esfuerzo y dedicación, vienen los elogios. Y los elogios pueden ser desmedidos.

¿Cómo es eso?

En la adolescencia, las metas son relativamente importantes a la etapa de nuestra vida. Sin embargo, por el mismo hecho que es la etapa crítica de formación de la personalidad, se sobreestimula a algunos la formación de la autoestima, al punto que llega a ser nocivo para la persona que no está psicológicamente preparada para manejar los elogios posteriores.

Así lo demuestra un estudio realizado por la American Psychology Asociation en 1996, que nos indica que los niños que son frecuentemente elogiados por sus profesores y sus padres por metas relativamente pequeñas y cuyos egos son demasiado altos, tienden a reaccionar violentamente cuando su autoestima es cuestionada.

¿Qué puedo hacer?

Es cierto que celebramos cuando conseguimos nuestra meta, pero llegar a la cima de la montaña es el punto de partida para ver el paisaje que nos hemos ganado. Debemos sentirnos orgullosos – ¡claro que sí! – de lo que hemos logrado, pero todo siempre con mesura. Mantener la humildad es algo muy importante para desarrollarnos como personas de bien en la sociedad.

Imagen: Camino de Gloria

Tags Blogalaxia: , , , .

Bajar el Audio