A pesar de que el título del siguiente artículo pueda sonar extraño, nosotros hemos sido criados bajo ciertas premisas sociales que pueden ser o no ser verdad, pero como fueron enseñadas por nuestros padres las asumimos como ciertas y dependiendo de cómo nosotros las llevemos a cabo, pueden ser perniciosas para nuestro futuro desarrollo.

En otras palabras, a pesar del gran amor que nuestros padres nos tienen, quizá al momento de dar nuestros propios pasos hemos dado un cierto giro que nos ha llevado a un rumbo mas o menos distinto al que estamos destinados.

Al momento de leer estas líneas seguro pensarás que encontrarás la razón por la cual has dudado en tomar alguna decisión, pero estos errores también son para ti la verdad más pura, porque ¿quién no ha escuchado que lo mejor de la vida, la razón por la cual desarrollamos una personalidad, es porque somos nosotros mismos?

presion social

Pero si eso es la pura verdad…

Y verdad es, pero no al 100%. Los seres humanos, en toda su etapa de desarrollo, estamos en una constante evolución donde dos mundos enteramente distintos conviven: el ámbito personal y el ámbito social. En vista de cómo la sociedad ha ido evolucionando para mal y los peligros a los cuales los jóvenes están expuestos – drogas, alcohol, sexo y sus derivados – han hecho que los teóricos de los estudios sociales hayan desarrollado el concepto de ser tú mismo dentro de la psicología moderna.

Entonces, al momento de que hemos sido criados, nos han enseñado a hacer primar el ámbito personal sobre el ámbito social, ya que mientras mayor autoestima tengamos, mejor nos desarrollaremos en el mundo social.

¿Quién dice lo contrario?

La ciencia nos dice que el hacer primar nuestros autoconceptos sobre lo que la sociedad en la cual nos desarrollamos hará que desarrollemos intolerancia a las cosas nuevas.

En un estudio hecho por la Universidad de Virginia demostró que la edad crucial donde la presión social cumple un papel formativo de gran valor para nuestro desarrollo futuro va entre los 12 y 13 años de edad. Sí, la edad donde entramos a la pubertad y comenzamos a sentir una serie de cambios en nuestro cuerpo y un cierto rechazo a lo que nuestros padres nos enseñaron durante la niñez.

Eso es un efecto enteramente normal, ya que estamos sintiendo que el ámbito social está interactuando con nuestro ámbito personal, hasta ese momento intacto y puro, donde aprenderemos una serie de reglas que nos serán útiles para nuestra vida adulta.

Tipos de presión social

La presión social durante esas épocas se divide en dos partes: las buenas influencias y las malas influencias. Durante nuestra etapa de formación personal, nuestros padres nos han enseñado a discernir entre lo bueno y lo malo, por lo cual bajo esa luz debemos nosotros tomar la decisión de dejar ser influenciados por cierto tipo de estímulos.

La interacción con ambos tipos de influencias nos ayudará a adquirir la habilidad de tomar decisiones – que hasta ese momento han sido reservadas sólamente para los padres – y  acomodarnos, tomando compromisos sociales con nuestros contemporáneos, mejorando nuestra capacidad de sociabilizar.

En resumen

La presión social es buena, porque te reforzará lo que has aprendido durante la infancia, aprendiendo a entender qué es lo bueno y qué es lo malo.  De acuerdo a las decisiones que tomes, podrás sacar el mejor provecho a esta etapa de tu vida.

Fuente: Newsweek.com

Imagen: Denverpost.com

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