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Nov 13 2009 |
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Definitivamente, se siente muy bien ser elogiados por las cosas que hacemos y/o nuestra forma de ser. Pero cuando los comentarios no son los más halagadores del mundo, nuestra cara larga puede delatar toda la cólera y frustración que nos causan esas palabras. Aunque a nadie le gusta recibir críticas (por lo menos no entre las personas que conozco), también es cierto que el rechazarlas solo nos perjudica a nosotros e impide que nos demos cuenta de todo lo que podemos mejorar si le bajamos a nuestra soberbia.
Sea una crítica constructiva o destructiva, no debemos reaccionar impulsivamente. Es decir, lo mejor es mantener la calma y escuchar todo lo que la otra persona tiene que decir, sin interrumpirla ni poner excusas de por medio. De preferencia, agradezcamos cada comentario sin fruncir el seño ni dar otra muestra de enojo. Luego de esuchar atentamente hay que darnos un tiempo para “digerir” la información, analizando si las cosas que nos dijeron tuvieron buenas o malas intenciones. Para ello es recomendable pedir la opinión de otra persona que las vea “desde fuera”. Eso sí, para que nos aconseje bien debemos contar lo que pasó de la forma más sincera posible, sin cambiar nada a nuestro favor. No estamos obligados a cambiar algo porque lo dice otra persona (menos aún si nos criticó negativamente), pero no estaría mal poner en práctica su sugerencia para darnos cuenta si está o no en lo cierto. Quizá no lo hagamos inmediatamente, pero podemos ir corrigiendo nuestras equivocaciones poco a poco, con unas disculpas de por medio si tomamos a mal sus comentarios iniciales. Recordemos que todas las personas tienen derecho a expresar lo que quieran y de la manera que deseen, pero haciéndolo con respeto y recibiendo la misma actitud de parte de quienes las escuchan. Es el único modo en que todos desarrollemos la tolerancia y nos ayudemos a mejorar mutuamente. Fuente: Bien Simple Imagen: Parenting Blog Tags Blogalaxia: Teens, Autoestima, Críticas. |
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