Dicen que el la sigue, la consigue. Pero como toda regla, este refrán también tiene sus excepciones, especialmente cuando se trata cuestiones que involucran los sentimientos de otras personas.

Sí, los asuntos del corazón son tan complicados que lo que puede gustarle a una persona es lo peor del mundo para otra, incluso si ambas son muy amigas y coinciden en otras cosas. Definitivamente, no hay medida para el amor y conviene ser muy cautelosos y conocer mejor al dueño(a) de nuestros suspiros -sus pasatiempos, opiniones, etc.- antes de animarnos a tomar la iniciativa.

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No obstante, algo que generalmente resulta contraproducente en el arte de la conquista es fijar una excesiva insistencia en alguien que nos gusta. Con ello no quiero decir que lo/la busquemos ni le prestemos atención (porque eso puede confundir las cosas), sino evitar que sea en demasía.

Los principales efectos del asedio pueden ser que el o la susodicha se aburra de nuestra presencia y demostraciones, mandándonos “a volar” de la manera más vergonzosa o que nos tome como un punto de burla y juegue con nuestros sentimientos porque nos ve muy “templados”(as).

Cuando estamos en pleno proceso de “ligue” -siempre y cuando notemos que la otra persona también demuestra interés-, hay que aprender a manejar los momentos de insistencia y los de indiferencia. Es decir, darnos un tiempo para hacerle saber que nos gusta y mantener el perfil bajo en otras ocasiones para que no crea que tiene “la sartén por el mango” y nos extrañe (eso puede ser señal de que le importamos y siente lo mismo).

Entonces, no es bueno ni malo ser insistentes en las lides amorosas. Solo hay que dosificar el nivel de insistencia de tal manera que él o ella sepan que existimos pero sin llegar a saturarse de nosotros(as). Guiémonos por nuestro corazón y la ayuda de amigos que puedan observar la situación “desde afuera” para no cegarnos ni caer en errores.

Imagen: Just Jared Jr

Tags Blogalaxia: Teens, Relaciones De Pareja, Conquista, Insistencia.

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