“Celos y envidia”, así dice una de las canciones de Mark Anthony -por cierto, uno de mis artistas favoritos- que escucho como disco rayado desde hace unos días debido a mis clases de baile, pero que además me llama mucho la atención por los casos de celosos y celosas que he conocido de cerca, incluyendo el mío.

Aunque no tengo un problema incontrolable, debo reconocer que en más de una ocasión le he hecho una “escenita” de celos a mi novio o el chico con el que estaba saliendo y ya se imaginarán los desastrosos resultados de mi actuación. Por otro lado, también he tenido que aguantar actitudes celosas gracias a las cuales he comprendido que los celos excesivos solo destruyen las relaciones y nos crean desconfianza en futuras citas y noviazgos.

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Sí, digo celos excesivos porque es cierto que siempre se necesitan pequeñas dosis para mantener vivo el romance y que la otra persona se sienta amada. El problema es que cuando se nos pasa la mano, en vez de avivarlo matamos todas las demás muestras de afecto, además de perder la seguridad en nosotros(as) mismos(as) y en nuestra capacidad de tener una pareja que nos quiera realmente.

Para controlar al celoso o celosa que llevamos dentro -algunos más afuera que al interior-, debemos pensar que si nuestra novia o novio está con nosotros(as) no es por puro golpe de suerte o lástima, sino porque verdaderamente desea hacerlo, ya que (aunque todavía no nos hayamos dado cuenta) sí tenemos cualidades que a los demás les gusta/atrae y que sí saben apreciar.

Así mismo y a pesar de que suene trillado, nunca hay que perder la buena comunicación con nuestra pareja, conversando abiertamente cada vez que tengamos alguna duda sobre sus actitudes. Eso sí, hay que calmar nuestro enojo antes de hablar con él/ella para no decir cosas de las que después nos tengamos que arrepentir.

Por otro lado, debemos aprender a compartir nuestro tiempo entre las cosas de novios y las “de uno”. En otras palabras, ser pareja no significa que vivamos atados a alguien, sino que nos demos y le demos su espacio personal para extrañarnos y sentir que nos queremos más.

Cada vez que sintamos que los celos nos invaden, aprovechemos en reconocerlo, identificar sus causas y hablar de ello con nuestro novio o novia para que juntos busquemos un apoyo -por ejemplo, algún psicólogo o adulto de confianza- y una solución. Aún somos muy jóvenes como para tener grandes preocupaciones y, sobre todo, infundadas.

Fuente: Portalcantabria.es

Imagen: Seducción y Comunicación

Tags Blogalaxia: Teens, Relaciones De Pareja, Celos.

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