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May 19 2009 |
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Nunca faltan -o mejor dicho, abundan- los días en que nos sentimos “bajoneados” y sin ganas de hacer nada más que ponernos en una cura de sueño que nos desconecte de la realidad por las próximas semanas. Sería ideal descansar más de lo que nos permiten las tareas de la casa y de la escuela, pero no siempre dormir más horas nos ayuda a recuperar energía. Por eso es que al despertar aún seguimos cansados y con la sensación de no haber aprovechado el tiempo e incluso puede ser síntoma de estar pasando por una depresión.
Como dicen que juventud se lleva en el espíritu -pero también se refleja en nuestro físico-, les recomiendo poner en práctica algunos “trucos”“full pilas” para sentirnos y tener muchos más años de saludable vida. Primero lo primero. Como la respiración es una de nuestras funciones vitales, hay que sacarle el máximo provecho realizándola correctamente. Esto es, imitando a los bebés que toman el aire por la nariz, lo almacenan en la pancita y lo botan por la boca de forma muy suave. Cuando nos sintamos como una de las actrices de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” o con el estrés en ritmo ascendente, un duchazo de agua fría nos ayudará a templar la ansiedad y a revitalizarnos. Y no estaría nada mal si antes de dormir lo complementamos con un baño de agua tibia y manzanilla para dormir sin problemas. Aunque caminar es lo más cotidiano del mundo, hacerlo con solo medias o los pies descalzos por varios minutos despeja la mente y nos ayuda a vencer el sueño típico de media tarde. Más aún si lo hacemos con la espalda recta como si estuviéramos llevando un libro sobre la cabeza. Si han escuchado de la cromoterapia no se sorprenderán de que los colores de nuestra ropa también nos ayuden a absorber y proyectar energía positiva, especialmente cuando son de tonalidades encendidas. Así mismo, vestirnos con un estilo elegante hasta para realizar los quehaceres despierta los cumplidos y alimenta nuestra autoestima. A propósito, ordenar un rincón de casa o nuestra habitación también nos sube el ánimo a la par que nos da la sensación de tener todo bajo control. Por otro lado, el deshacernos de los rencores disminuye la fatiga y la transforma en buena vibra, más cuando tenemos un buen gesto con los demás, así no los conozcamos. Fuente: Felicidad y Calidad de Vida Imagen: Alimenta.com.uy |
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