Si hay algo que los adultos envidian de nosotros -tanto mujeres como hombres, aunque ellos traten de disimularlo- es que estamos “en la flor de la edad” y pasará mucho tiempo antes de que nuestra piel deje de conservar su suavidad y lozanía.

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Por otro lado, están esos “accidentes” producto del desarrollo y que nos causan tantos complejos como los barritos y espinillas. Sin embargo, dejan de ser simples cambios físicos cuando los provocamos con una mala higiene y comiendo en exceso.Por supuesto, ello tiene graves efectos en nuestra dermis, que antes de verse y sentirse fresca, deja notar la acumulación de acné y manchas que más pronto de lo que pensamos irá disminuyendo su otrora aspecto juvenil.

A pesar de que aún no necesitemos cremas de fórmulas complicadas ni tratamientos anti-age, es preciso tener algunos cuidados para nuestro cutis que se encuentra sensible ante el ambiente y las propias “hormonas en movimiento”.

Lo básico es llevar una alimentación rica en lácteos, cereales, frutas –especialmente, de color  naranja y rojo- y verduras y la infaltable dosis diaria de agua (dos litros en promedio).

Del igual manera, comer lo menos posible -si es que no los dejamos completamente- bocadillos y todo lo que sea a base de grasa saturada. Y también eliminar el consumo de cigarro, alcohol y otras sustancias adictivas.

En cuanto al aseo personal, lavemos nuestra cara y bañémonos con un jabón hipoalergénico (que no produce reacciones alérgicas) o de PH neutro a fin de no resecar la piel ni provocar manchas.

Asimismo, antes de salir hay que ponernos protector solar -de preferencia, exclusivo para el rostro- y una pasada de barra protectora en la boca como si fuera base del labial. Siempre debemos llevar unos tissues para absorber el polvo que se pega al cutis.

Al llegar a casa, debemos frotar suavemente con algodón húmedo para terminar de quitar la suciedad y enseguida lavar y ponernos una loción limpiadora para piel sensible con relajantes masajes circulares.

Aunque no es obligatorio, podríamos aplicar una mascarilla de yogur y miel cada dos semanas para favorecer a la hidratación facial. Pero si tenemos exceso de acné, lo ideal es que sea de avena, agua tibia y limón, dejando reposar un promedio de veinte minutos una vez por semana.

Definitivamente, no debemos olvidar dormir nuestras ocho horas y tomar un “sueño de belleza” cada vez que podamos, a manera de siesta entre el almuerzo y el momento de hacer las tareas. Así que a descansar y llevar una vida sana para proyectar nuestra belleza al máximo.

Imagen: Foreversoft

Tags Blogalaxia: Teens, Belleza, Salud, Rostro Adolescente.

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