En la adolescencia es muy común el miedo a negarnos a las peticiones de las personas que nos rodean, ya sea por timidez o por temor a defraudar a alguien especial, popular o importante.
Estar siempre dispuestos a colaborar con quienes nos rodean es una maravillosa cualidad, sin embargo el no saber decir “no” podría llevarnos a aceptar peticiones que no deseamos y, lo que es peor, puede llevarnos a meternos en graves problemas.

Pero ¿cómo decir “no” sin sentir que defraudamos a quien nos pide algo?. Justamente este post está destinado a ayudar aquellos a los que les cuesta negarse a hacer algo que no desean, aprendamos cómo.
En primer lugar, es importante reconocer la petición a la que nos enfrentamos, debemos decir “no” cuando:
-
Se trate de alguna situación que perjudique a una tercera persona o a nosotros mismos.
-
Nos sintamos demasiado presionadas a dar una respuesta rápida y no sepamos qué decir.
-
Tengamos miedo de las consecuencias.
-
N0 deseemos algo.
-
Se nos obligue a hacer algo que no consideramos justo.
Una vez que sepas que es momento de dar una respuesta negativa, evita ponerte nerviosa, siéntete segura de que el decir “no” es la mejor opción y en seguida justifica tu respuesta, lo que no significa disculparte, simplemente aclara tu posición intentando evitar conflictos, en caso la otras persona se altere lo mejor es conservar la calma y tratar de llegar a un diálogo, si se trata de alguien que te quiere y respeta tratará de entenderte.
No siempre es fácil decir “no” la primera vez, aunque parezca tonto, sirve de mucho ensayar frente al espejo, verás que poco a poco te irás dando cuenta de que, si tu posición es la correcta, no habrá quien te persuada de defenderla.
Fuente: Consumer Eroski
Imagen: Teen Diaries
Tags Blogalaxia: Teens, Consejos, Asertividad, Comunicación Asertiva, Decir No.
Lea más
Posts relacionados: Consejos
- Siete consejos para ahorrar y ganar dinero extra
- ¿Cómo empezar mi propio negocio?
- Cómo reciclar papel en casa y ahorrar dinero
- Cómo hacer mi maleta para un viaje
- ¿Tarjetas de crédito? ¡Sí, yo quiero!