El optimismo, esa virtud tan deseada por todos, es la tendencia a esperar que el futuro nos depare resultados favorables haciendo que no nos rindamos ante las dificultades, reconociendo que en el camino se presentarán problemas pero que también existirá un margen de control sobre tal o cual situación que nos llevará a encontrar soluciones.
Cuando el estado de ánimo es bueno, el juicio tiende a ser más benévolo tanto con uno mismo como con los demás. El hecho de estar contentos hace que venga a nuestra memoria recuerdos de cosas buenas, y esto prolonga nuestro bienestar. También nos ayuda a ser más flexibles y tolerantes. En presencia de emociones positivas es más fácil que desarrollemos nuestra creatividad, a dar respuestas más imaginativas y novedosas.
Cuando tenemos buen ánimo no dudamos tanto y tomamos decisiones en menos tiempo, toleramos mejor el dolor físico y desarrollamos más la generosidad y la solidaridad, te gusta la idea? entonces démosle una mirada al decálogo del optimista:
- Cuando algo sale mal, la persona positiva piensa que tiene arreglo.
- Siempre confía en que la suerte va a sonreírle.
- Cuando alguien tarda en llegar, no piensa que le ha pasado alguna desgracia.
- No es excesivamente precavida. Se deja llevar sin prejuicios.
- Su entorno cree que confía mucho en sus posibilidades.
- Posee una imagen muy positiva de sí misma.
- No generaliza las derrotas; las ve como algo aislado.
- Tiene capacidad de aprender de los errores.
- Analiza los fracasos de manera que condiciona sus causas a factores externos, y no tanto a su propia personalidad.
- Consigue mirar con gran esperanza al futuro, en vez de estancarse en el pasado.
Si sientes que corres el riesgo de sufrir algún ataque antipesimismo:
Intenta conocerte a ti misma, escribe en un papel cómo te ves físicamente, tu personalidad, cómo funcionan tus relaciones con los demás, cómo te sientes en la escuela, cuáles son tus cualidades. Después analiza la cantidad de adjetivos negativos que has necesitado para hacer este boceto sobre ti misma.
- Concéntrate ante el objetivo de hoy y no esperes que los elementos externos se adapten a ti.
- Atrévete a tomar la iniciativa.
- No pierdas el tiempo con gente que no te gusta.
- Establece metas a corto y largo plazo y diseña un plan para conseguirlas. Además, felicítate por los logros conseguidos.
- Admite el fracaso como parte de la vida y aprende de él.
- Simplifica tu vida; céntrate en las cosas que te apetece hacer de verdad.
- Valora todo lo que tienes y da las gracias por todo lo bueno que te sucedió y olvida la queja y el reproche, no sirven absolutamente para nada.
- No pierdas el tiempo intentando prever todo lo que te va a pasar para ponerle solución antes de tiempo.
Fuente: Revista AR octubre 2006
Imagen: Infobae
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diciembre 13, 2009
2:53 pm
asdflk comentó:
todo es muy fácil decirlo