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Ene 28 2009 |
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Pero lo que al comienzo nos parece tierno y arranca más de un suspiro, luego puede volverse cursi e ir creando anticuerpos contra la persona a la que antes no le criticábamos el más mínimo defecto. Lo mismo puede ocurrir con nosotros, que por querer demostrar nuestros sentimientos a la “persona amada” a veces (o muchas veces) caemos en gestos ridículos, como mirarlo(la) embobado(a) cuando camina por la calle, se ríe o incluso pestañea. Precisamente la ridiculez y el mal gusto son dos de las características que pueden definir algo cursi. En cuestiones amorosas, eso se traduce en las cosas “extra-dulces” que suelen hacer los enamorados, como llamar a su novio(a) “caramelito” o imprimir su foto en un polo y usarlo en la calle (por dar solo un par de ejemplos). Como lo cursi es algo subjetivo (no es una verdad científica ni mucho menos), no siempre puede generar rechazo. Por el contrario, en algunas ocasiones puede funcionar muy bien, incluso si no nos gusta la cursilería. Todo depende del chico o chica hacia donde apunte la flecha de Cupido. Es clave tener una conversación acerca de lo que nos parece cursi a ambos para luego saber por qué camino seguir. Ser cursi contra su voluntad suele funcionarles mejor a los chicos que a las chicas porque no hay muchos hombres que admitan que les gusta la cursilería. Mientras que si un chico se esfuerza por ser “sweet” con su novia, ella puede valorar mucho el detalle y sumarle los respectivos bonos amorosos. Solo hay que cuidarse de no hastiarla. Imagen: Diversica Tags Blogalaxia: Teens, Amor, Relaciones De Pareja, Cursi, Cursilería. |
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Siempre se siente bien que el chico o la chica que nos gusta tenga atenciones 





















