5inteligenciaemocional.jpgCuando somos adolescentes el mundo se vuelve especialmente confuso. No solo nos cuesta entender las cosas que hacen los demás y por qué lo hacen, sino también -y sobre todo- es muy difícil comprendernos a nosotros mismos.

Sin embargo, esta confusión (que puede acompañarnos gran parte de nuestras vidas) no tiene por qué aislarnos de los demás ni volvernos resentidos sociales. Por el contrario, nos invita a poner en práctica nuestras habilidades emocionales y así poder desarrollar nuestra identidad, que a más de uno nos cuesta llegar a descubrir.

La inteligencia se define sencillamente como la capacidad para resolver un problema. Y aunque a veces lo dudemos, todos disponemos de ella. También en nuestra parte emocional, por lo que la inteligencia emocional implica reconocer nuestras emociones y las de los demás para tener buenas relaciones sociales.

Esto no quiere decir que nos llevemos bien con todos ni que seamos Miss o Mister Simpatía. La inteligencia emocional no nos garantiza que le vayamos a caer bien a todo el mundo, pero aprender a desarrollarla incrementa nuestra autoestima y la confianza en las otras personas, sin la cual nos sentiríamos aislados del mundo.

Para ello, la clave es desarrollar nuestro sentido de la empatía. Es decir, reconocer qué hay detrás de las palabras o gestos de los demás y demostrarles que los comprendemos. Así mismo, actuar con respeto y tolerancia ante cosas que no nos agradan y expresar nuestro desacuerdo con mucha seguridad de ser necesario.

Claro que la inteligencia emocional no se logra de la noche a la mañana ni mucho menos. Es un proceso constante a lo largo de nuestras vidas. Y antes de que pase desapercibido es mejor aplicarlo con reflexión. Los resultados se verán inmediatamente.

Fuente: Wikipedia

Imagen: Su psicólogo online

Tags Blogalaxia: Teens, Autoestima, Relaciones Interpersonales, Inteligencia Emocional.

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