8saberinteres.jpgUno de los grandes conflictos del amor es precisamente el miedo a sentir desamor. Así hayamos salido con el chico o chica que nos gusta o aún no tengamos la posibilidad de concretar una salida, lo cierto es que las dudas sobre las flechas de Cupido nos tienen en las nubes de la angustia y el temor a no ser correspondidos.

Como en todo lo que valga la pena, el que no arriesga en cuestiones románticas se puede perder una maravillosa experiencia. Entonces no queda de otra que armarse de valor y expresar cara a cara lo que sentimos al dueño(a) de nuestro sufrimiento.

Pero con las inseguridades que manejamos, es poco probable que nos atrevamos a hablar directamente desde el principio, salvo que tengamos señales más concretas del interés del susodicho(a).

En este caso lo más conveniente antes de animarnos a dar el paso definitivo es hacer un “trabajo de seguimiento” a lo Sherlock Holmes, desarrollando nuestra capacidad de observación para anotar hasta los más pequeños detalles que nos indiquen por dónde van las intenciones de quien nos trae por la calle de la amargura.

Nuestra investigación amorosa debe incluir desde un análisis directo de la persona (cómo se comporta con nosotros y los demás) hasta las conversaciones con amigos de confianza que corroboren nuestras impresiones, que por enamoradizas corren el riesgo de no ser acertadas.

Eso sí, mientras tanto debemos tratar de acercarnos  y con detalles muy sutiles mostrarle nuestros sentimientos. Si después de un tiempo prudencial no hay señales de interés, podemos enviar un intermediario que le plantee la duda (pero como si fuera asunto suyo) o desistir con la satisfacción de quien luchó hasta el final.

Imagen: Soar

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