4bajaestatura.jpgChato, enano, chapulín, retaco… son sólo algunos de los apodos (y, en la mayoría de los casos, no precisamente cariñosos) con que suelen dirigirse a las personas de baja estatura.

A los que no hemos desarrollado muchos centímetros a lo largo de nuestra vida, esa clase de sobrenombres no nos causan gracia. Por el contrario, nos dan ganas de tener zancos invisibles para superar el tamaño de los demás. Pero como esta solución aún no se ha inventado, nos invade la impotencia y el malhumor.

Sin embargo, ¿es tan malo tener poca altura? Sinceramente, no lo creo. Y hasta me animaría a decir que las ventajas son mayores a los prejuicios que normalmente se tiene de la gente bajita.

En principio, nos caracterizamos por tener buenos reflejos y una agilidad idónea para las actividades físicas. Por ejemplo, al estar más cerca de la superficie podemos controlar mejor nuestros movimientos y distribuirlos con armonía cuando bailamos.

Si queremos practicar un deporte, la gimnasia, equitación y karate son sólo algunas de las disciplinas ideales para lucir nuestras habilidades y constitución de huesos. Pero también podemos marcar la diferencia en deportes tradicionalmente considerados “de personas altas”, como el fútbol (si no, pregúntenle al súper crack Lionel Messi).

En el caso de las chicas, llevar unos lindos tacos nos da mayor coquetería y sin la posibilidad de ahuyentar a los chicos por vernos más grandes. Así mismo, para muchas de nosotras, ellos tienen un sex appeal especial cuando no son muy altos.

Imagen: BBC Mundo

Tags Blogalaxia: Teens, Autoestima, Baja Estatura.

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