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Ago 24 2008 |
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¿Te avergüenza pararte frente a todos tus compañeros de clase? ¿No soportas las miradas y risas de las personas a tu alrededor cuando te ocurre algún percance? ¿O simplemente no das tu opinión temiendo estar equivocado? Por lo general, a nuestra edad la imagen que proyectamos hacia los demás nos afecta sobremanera. Siempre queremos caerle bien a todo el mundo o ser los más populares. Y no hay nada de malo en ello. Sin embargo, no debemos dejar que nos lleve a la frustración, angustia o depresión si es que no ocurre. La clave está en tener más confianza en nosotros mismos. Claro que de la noche a la mañana no nos volveremos unos expertos oradores. Pero si pensamos que el resto también comete errores y no tiene la intención de atacarnos o burlarse de nosotros, iremos ganando seguridad más pronto de lo que pensamos. Si tenemos la oportunidad de estar frente a un público, actuemos con mucha naturalidad y sencillez. En caso nos pase algo bochornoso, aprendamos a reírnos de nosotros mismos. De esa manera los demás nos tendrán mayor respeto y aprecio. Y si escuchamos comentarios burlones u ofensivos, basta con ignorarlos porque quiere decir que esas personas buscan desahogar sus propios complejos. Nunca dejemos de decir lo que pensamos por temor a equivocarnos o no coincidir con la mayoría. Defender lo que pensamos y sentimos nos hace más valiosos y ayuda a crecer. Ese será nuestro más grande acierto. Imagen: Educate Street Tags Blogalaxia: Teens, Consejos, El Qué Dirán. |
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