|
Jul 15 2008 |
|
Esta situación puede resultar divertida y hasta normal para algunos. Pero debería ser todo lo contrario, ya que el exceso de sueño a nuestra edad responde a un problema que, de no solucionarse a tiempo, puede afectar irremediablemente las relaciones con los demás y hasta nuestra vida futura. Una persona adulta debe dormir en promedio entre 7 y 8 horas. Por encontrarse en pleno desarrollo, los niños y adolescentes deben hacerlo 2 horas más. Con mayor razón cuando realizan desgaste mental por las labores de la escuela y pasatiempos como la lectura o el navegar por la web. Lo que sucede es que no solemos respetar esa cantidad de tiempo o lo entrecortamos por no perdernos nuestro programa favorito o enviciarnos con los juegos de video, entre otras cosas que por las que nos desvelamos sin necesidad. He aquí el problema principal, ya que el cerebro recién descansa a partir de la cuarta hora de sueño. Y si nos despertamos a la mitad del tiempo o lo disminuimos, realmente nunca habremos recobrado energía y estaremos de mal humor con otras personas y también con nosotros mismos. Por eso debemos establecer un horario que nos permita saber en qué momento y cuánto vamos a invertir en cada actividad. Así mismo, llevar una buena alimentación (no las grasas y azúcares que tanto nos gustan pero que tanto daño nos hacen) y procurar dormir toda la noche, que es el momento en que el cuerpo se desintoxica y se relaja más. En caso estemos sometidos a mucho estrés o tengamos insomnio, debemos acudir al doctor para que nos haga el chequeo correspondiente y determine cuál es el mejor tratamiento para recuperar el buen descanso. Imagen: TictacPedia |
Lea más
Posts relacionados: Consejos, Salud Teen
- Cómo enfrentar las turbulencias aéreas
- Cuáles son los pasos para votar
- Cómo afrontar los cambios en la familia
- Por qué debo aprender a perdonar
- Cómo protegerme de los riesgos en Internet
¿A quién no lo han sorprendido “tomando una siesta” o bostezando del cansancio en plena clase? Pues aunque nuestros profesores lo consideren una falta de respeto y nos den tremendo regaño, lo cierto es que en más de una ocasión no podemos evitar caer rendidos a los brazos de Morfeo, cuando no es precisamente momento de 























