Uno de los efectos más “matapasiones” que puede existir es sentir que en vez de que los labios de la persona amada emanen el perfume de tiernas palabras y románticos besos, tengamos que hacer el esfuerzo por no llevar las manos a la nariz o huir despavoridos cada vez que se aproxima a hablarnos. E imagínense si en vez de nuestros pobres novios, somos nosotras las que olemos a ajos y cebollas.

15mal_aliento.jpg

Si han descubierto que su aliento es el perfecto antídoto contra Drácula y están a punto de dejar que las trague la tierra, más vale que calmen su bochorno y revisen con atención algunas básicas pero efectivas sugerencias que convertirán el hedor bucal en un aire de mentolada frescura (aunque suene a comercial de pasta dental, los resultados son más que satisfactorios).

Los alimentos con fibra son muy útiles para la buena digestión. Pero su exceso provoca una acumulación de bacterias, que a su vez genera flatulencias y mal olor al interior de la boca.

Hay que reducir considerablemente la cantidad de azúcar refinada (o los productos químicos con alta concentración de ella, como golosinas y gaseosas) y reemplazarla por frutas o vinagre de manzana para cocinar las ensaladas. Y más vale que le vayamos diciendo adiós al café, cigarro y alcohol (de paso nos evitaremos una perjudicial adicción).

Cada vez que ingieras alguna comida, cepilla tus dientes y los espacios laterales y traseros de tu lengua -que es donde hay mayor concentración de gérmenes-. Luego aplica enjuague bucal y procura sacar todos los restos con hilo dental. Adicionalmente, puedes usar pastillas para el aliento.

Pero lo que de todas maneras te ayudará a recuperar la frescura es hacer gárgaras matutinas de boldo (una planta que puedes conseguir en el mercado) y beber diariamente dos litros de agua. No hay nada más poderoso que la propia naturaleza para devolvernos la salud, el buen aliento y la autoestima.   
 
Fuente: Consejos de Salud

Imagen: Buenaliento

Tags Blogalaxia: Teens, Salud, Mal Aliento.

Bajar el Audio