El estrés es una de las cosas inevitables de la vida. Y también una de las más dañinas. Tanto que hasta provoca que perjudiquemos nuestra apariencia con algún tic nervioso, entre ellos, el molesto hábito de comerse la uñas.
Pero no sólo se trata de desaparecerlas literalmente. Sino que también implica morder la piel que está alrededor, causando sangrado y mucho dolor. Y por supuesto, unas ganas enormes de esconder nuestros dedos.
Para evitar tamaña vergüenza y de paso aprender a controlar nuestro nerviosismo, hay que -por más superficial que parezca- concentrarnos en la imagen de la manicure que nos gustaría tener y para la cual debemos realizar ciertos cuidados.
Luego hay que identificar los dedos que solemos morder y cubrirlos con una vendita, la cual hay que cambiar diariamente para no producir hongos. Y durante las noches, untar Vitamina K en crema para que la piel se regenere más rápido.
Una vez que el borde superior haya crecido, podemos usar uñas postizas de gel o acrílico y tener siempre a la mano un cortauñas en caso se estropeen. Echarle crema hidratante a nuestras manos también es efectivo para sentirlas suaves al tacto y disminuir la ansiedad.
Pero para no pensar ni en tocarlas, es mejor concentrarnos en tenerlas ocupadas con alguna actividad constante, como el tejido o la costura. Y para evitar la tentación, nunca está de más llevarse a la boca un poco de zanahoria o una fruta en trozos.
Fuente: Wikihow
Imagen: Ricostruzioneunghie
Tags Blogalaxia: Teens, Salud, Uñas Mordidas.
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