2divorcio_padres.jpgA pesar de nuestra rebeldía y de las enormes ganas de ser independientes, todos sabemos lo bien que se siente contar con el apoyo y la preocupación de nuestra familia. Por eso cualquier situación que altere su estabilidad nos crea un profundo temor de perderla.

Cuando papá y mamá llevan una mala relación y deciden separarse, tenemos impotencia por no lograr que solucionen sus problemas. Además, experimentamos una confusión mental y emocional por tener que dividir nuestro cariño y ponernos de parte de alguno de ellos.

Sin embargo, ninguna de estas cosas tendría que ser así, de comprender que a pesar de las dificultades que hayan ocasionado la ruptura de nuestros padres, siempre los vamos a querer por igual. Y que si tenemos que vivir con alguno, esto no impide que tengamos una buena relación con el otro.

No podemos impedir que nos afecte lo que pasa, menos cuando no tenemos la culpa de que haya sucedido. Pero sí podemos adaptarnos con madurez al cambio para apoyar a nuestros papás, que también sufren por su decisión. Aunque a fin de cuentas, esta resulta mejor que vivir peleando y lastimándose constantemente.

Si bien el divorcio paterno es una experiencia desagradable, cada vez hay más chicos de nuestra edad que pasan por lo mismo y seguramente entre nuestros amigos hallaremos a alguien que nos pueda comprender y dar su consejo. Pero si aún así no podemos manejar la situación, es recomendable asistir a terapia psicológica. Y mejor si es familiar para afrontar todos juntos lo que vendrá, con unión y buen ánimo.

Imagen: Red De Noticias Adventistas

Tags Blogalaxia: Teens, Familia, Padres Divorciados

Bajar el Audio