3maquillaje_comienzo.jpgAl pasar a la pubertad, los cambios se hacen evidentes a todo nivel. Nuestra natural coquetería se acrecienta  y queremos lucir más lindas que nunca.

Si antes no pasó por nuestro rostro pizca alguna de rubor u otro producto de maquillaje, tenemos que ser muy cuidadosas en su aplicación para no dañar un cutis tan joven y delicado. De ello depende mantener la juventud de nuestra piel por mucho más tiempo, para asombro de nuestras amigas y, muy en especial, de nuestros amigos.

Para las que nos iniciamos en la placentera tarea de resaltar nuestra belleza, existe una rutina muy sencilla que nos hará vernos lindísimas y sin perder naturalidad:

  1. La limpieza es básica para la salud de nuestro rostro. Antes de usar cualquier crema o base, lávalo con un jabón humectante y procura secarlo completamente para evitar la aparición de manchas.
  2. Esparce un poco de algodón con crema, aceite o leche desmaquilladora hasta que no quede rastro de suciedad. Aunque no te hayas echado maquillaje previamente, esto te servirá para terminar de limpiar las impurezas y que tu piel quede más suave.
  3. Con otro poco de algodón impregnado en loción tonificante, haz movimientos circulares en la zona del cutis, cuello y escote. De este modo, la circulación fluirá mejor y tendrán un color muy vivo.
  4. Después de eliminar las impurezas, coloca crema hidratante. Sentirás tu piel fresca a la vez que lucirá un brillo muy sutil. Y estará apta para la aplicación de la base maquilladora.
  5. Para iniciarte en esta aventura cosmética, pon una sombra pastel en tus ojos, pasa un gloss casi transparente por tus labios y dale un toque mínimo de rubor a tus mejillas. Antes de acostarte, repite los pasos 1 y 2 y además coloca una crema según tu tipo de piel (fíjate en la etiqueta antes de comprarla).

Fuente: Loquebuscaella.com.ar

Imagen: Zcey

Tags Blogalaxia: Teens, Belleza, Maquillaje.

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