2modelaje.jpgNo es por amargar las esperanzas de ciertas chicas con ansias de desfilar en las pasarellas, pero hay que saber muy bien a qué atenernos cuando nos dedicamos al modelaje. Las caras bonitas y grandes tallas no bastan para asumir los retos de esta actividad que -aunque muchos la consideren un hobby o algo superficial- requiere más preparación y disciplina de las que imaginamos.

Claro que la mayoría de modelos son bonitas y altas. Pero necesitan tener porte y un encanto especial que las haga atractivas para participar en desfiles o sesiones de fotos. Lo primero puede aprenderse en una escuela de modelaje y etiqueta social. Mas lo segundo, es un don de la Madre Naturaleza.

Para facilitar las cosas, siempre es bueno (si no indispensable) contar con la ayuda de alguien que sepa los tejes y manejes del fashion world, incluyendo una buena red de contactos dispuestos a apostar por nuestra imagen y trabajo.

Hay dos tipos de modelos: las de pasarella y las publicitarias. Las primeras deben medir de 1.70 cm en adelante, mientras que las segundas pueden tranquilamente llegar al 1.60 cm. En ambos casos hay que lucir una figura muy delgada con promedio de 60 cm de cintura. Aunque ahora la tendencia es a tener un cuerpo con más curvas, desterrando esa imagen de la anoréxica que se suele atribuir a las modelos.

Debido a la presión social y profesional, es primordial tener una buena preparación psicológica que fortalezca nuestra autoestima. Así mismo, la alimentación debe ser supervisada por un nutricionista con el consecuente chequeo del ginecólogo o pediatra, según sea el caso.

Las modelos enfrentan muchas dificultades en un campo tan competitivo. Siendo tan jóvenes, tienen que sacrificar cosas propias de la edad que tal vez nunca puedan disfrutar. No obstante, también gozan de grandes satisfacciones que otras personas no pueden compartir. La decisión final depende de cada una. 

Imagen: Colombia para Todos

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